La organización mundial de la salud (OMS) define al individuo saludable como aquel que cuenta con un estado completo de bienestar, tanto físico como mental. De este modo, el bienestar psicológico es una parte fundamental de la salud e incluso se ha demostrado que tiene múltiples efectos positivos en el rendimiento físico y social de la persona, por esto, es un tema de estudio frecuente en el máster de psicología deportiva. En este artículo, se discutirá su definición y su importancia.

¿Qué es el bienestar psicológico?

El bienestar psicológico es un estado subjetivo de satisfacción con la vida. Al ser subjetivo, sus estándares son diferentes para todos, algunos de los elementos determinantes son el contexto, los valores espirituales y las metas de vida. Sin embargo, en pocas palabras, es la medida de felicidad y tranquilidad frente al presente.

Debido a la subjetividad, es bastante complejo establecer estándares para medir su nivel. El modelo más utilizado es el creado por la psicóloga Carol Diana Ryff, graduada por la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos. Este incluye como elementos determinantes: la autoaceptación, la autonomía, las relaciones positivas con otros, el control del ambiente, la oportunidad de crecimiento personal y el tener un propósito en la vida.

Otros expertos señalan el dominio de las emociones, el disfrute de los recursos que se tiene en el momento y la capacidad de afrontar las adversidades.

El concepto viene de las ideas de la buena vida y virtuosa junto con el cuidado del alma, de los filósofos griegos. De este modo, para calificar el bienestar psicológico de una persona es necesario  al igual que recomendaban los filósofos, que exista un equilibrio entre las demandas individuales y sociales.

Este estado de felicidad también se relaciona con la salud física, así, las personas que tienen altos niveles de bienestar psicológico cuentan con menores niveles de estrés, de inflamación crónica, menor riesgo cardiovascular y un buen patrón del sueño.

La importancia del bienestar psicológico

Como se indicó en un principio, para establecer que un individuo es saludable es necesario incluir su salud mental, la cual no se define únicamente por la ausencia de síntomas.

Un buen nivel de bienestar psicológico se caracteriza por la felicidad actual, el deseo de avanzar y la flexibilidad para adaptarse al cambio o encontrar soluciones.

Múltiples estudios han descubierto que aquellas personas satisfechas con su vida, suelen vivir más y de manera más saludable. Además, tienen mejores relaciones laborales y personales y un mayor porcentaje de éxito al perseguir sus objetivos. Del mismo modo, es menos probable que se vean involucrados en actividades ilícitas y en adicciones como la nicotina y el alcohol.

Por el contrario, los bajos niveles de bienestar psicológico se asocian con un mayor riesgo de derrames cerebrales y enfermedades cardíacas. Igualmente, a pesar de que hay un componente genético en la existencia de trastornos mentales, los síntomas pueden empeorar y mejorar según la satisfacción con la vida actual del individuo.

Es importante que las personas puedan lidiar con las adversidades y que aprendan técnicas saludables para hacerlo, especialmente ante la incertidumbre.

Asimismo, es necesario enfocarse en la salud mental tanto como en la salud física. Se recomienda el pensamiento positivo, crear objetivos a corto, mediano y largo plazo, evitar el aislamiento, comunicarse asertivamente y el mindfulness, el cual se refiere a apreciar y aprovechar el presente. 

La buena alimentación, el ejercicio y un enfoque en mejorarse a sí mismo también han demostrado ser métodos efectivos para mantener la salud mental. Así, el cuidado mental ayuda a la salud física y viceversa. Por lo tanto, no se debe enfocar en una o en la otra, si no trabajar en ambas.